**Medellín, 27 de noviembre de 2025** – En las calles empinadas del barrio Pedregal, donde el sol se filtra entre las montañas y el eco de los bajos retumba en los parches de amigos, Tury ajusta su micrófono en un estudio improvisado. A sus 22 años, este joven de voz grave y mirada afilada representa la vanguardia de un movimiento que está redefiniendo la escena urbana colombiana: el trap. “Es ese sonido nuevo y más fresco que llegó al género”, dice en una entrevista exclusiva con *El Colombiano*, mientras sus hits “Sisas Nada” y “Gazz Prbo” acumulan millones de streams en Spotify. Para muchos adolescentes y veinteañeros de Medellín, el trap no es solo música; es un espejo de sus vidas: crudas, directas y cargadas de referencias a las redes sociales, la calle y las “chimbitas” –mujeres bellas que inspiran versos de virilidad y éxito efímero.
Pensemos en esto: la música que a usted le gusta no será la misma que le gustará a sus hijos. Cada generación tiene una banda sonora que registra sus emociones y vivencias. Esta idea sirve para espantar las rabias y los temores que despierta el trap, el género de moda entre los jóvenes de Medellín. Abiertamente obsceno y con muchas referencias a las redes sociales, el trap encanta a sus seguidores porque mezcla una música sencilla con las palabras que se repiten una y otra vez en los parches de los amigos. Nacidos en los años de la hegemonía del reguetón, los cantantes del trap de Medellín están por debajo de los treinta años, juegan a ser maleantes, le cantan a las “chimbitas” y presumen de su virilidad y de su plata. Los nombres más conocidos de la escena son Kris R, Carabine, Young Fatty, Geezzy De y Tury. Arriba de ellos, por trayectoria y edad, están Blessd y Ryan Castro, que cumplen la función de padrinos de un movimiento emergente.
Pero, ¿ha envejecido el reguetón? En una ciudad que se autoproclama la capital mundial del género urbano, esta pregunta resuena como un desafío generacional. El reguetón, nacido en Panamá y popularizado en Puerto Rico, llegó a Medellín en los años 90 como un bálsamo para las heridas de la violencia escobarista. Figuras como J Balvin, Karol G y Maluma lo elevaron a la estratósfera global, fusionándolo con pop y ritmos bailables que conquistaron charts internacionales. Sin embargo, para la Generación Z de Medellín –aquellos nacidos entre 1997 y 2012–, el dembow clásico del reguetón suena anticuado, como un eco de fiestas pasadas. “El reguetón es para los papás”, bromea un grupo de estudiantes en el Parque Norte durante la Semana de la Juventud 2025, donde el trap dominó el festival MedaYoung con más de 38 artistas emergentes.
#### La evolución del sonido: De Puerto Rico a los barrios de Medellín
El trap, subgénero del rap sureño estadounidense, aterrizó en Colombia vía Estados Unidos y Puerto Rico, pero en Medellín encontró un terreno fértil. “Llega un poquito después las tendencias”, explica Tury, quien compuso sus primeras letras durante la pandemia de 2020. Inspirado en Lil Baby, Drake y Kendrick Lamar, así como en pioneros locales como Anuel AA y Hades 66, Tury pasó de subir demos a YouTube a colaborar con Ryan Castro en el remix de “Sisas Nada”, que se viralizó en TikTok y sostuvo dos meses en el Top 50 de Spotify Colombia. Su ascenso es meteórico: en cinco años, ha sumado más de 1.5 millones de oyentes mensuales en Spotify, con temas como “Robert de Niro” superando los dos millones de reproducciones.
Esta evolución no es casual. Mientras el reguetón se comercializó con letras románticas y ritmos accesibles –piense en “Gasolina” de Daddy Yankee o “Mi Gente” de J Balvin–, el trap abraza lo crudo: beats pesados, hi-hats rápidos y letras que glorifican el “chacaleo” (estilo de vida callejero) y critican la hipocresía social. Expertos como el periodista Víctor Sánchez Rincones señalan que el trap latino, aunque influido por el hip-hop negro estadounidense, ha sido “puertorriqueñizado” para adaptarse a realidades locales. En Medellín, esto se traduce en fusiones con R&B y reguetón, como en el trabajo de Blessd, cuyo álbum *Trinidad Bendita* (lanzado en 2025) mezcla trap callejero con melodías románticas, acumulando 23 millones de oyentes mensuales.
Ryan Castro, el “padrino” de 31 años, ejemplifica esta transición. De tocar en buses en Pedregal a agotar el Estadio Atanasio Girardot en dos horas para su concierto de abril de 2026 –un hito con 45.000 boletos vendidos–, Castro ha vendido más de 161 millones de streams con “Mujeriego”. Su *Sendé World Tour* recorrió Europa en octubre de 2025, de Berlín a Madrid, consolidando el trap paisa como exportación global. “La música evoluciona cada diez años”, reflexiona el reguetonero Ñengo Flow, y en Colombia, el trap parece ser esa ola.
| Artista | Género Principal | Hits Representativos (2025) | Oyentes Mensuales (Spotify) | Colaboraciones Clave |
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| Tury | Trap | “Sisas Nada” (Remix), “Gazz Prbo” | 1.5M | Ryan Castro, Kris R, Anuel AA |
| Blessd | Trap/Reguetón | “Yogurcito Remix”, “AMISTA” | 23M | Maluma, Karol G, Ovy On The Drums |
| Ryan Castro | Trap Urbano | “Mujeriego”, “Aceite de Coco” | 15M+ | De La Ghetto, Hades 66, Darell |
| Kris R | Trap | “Días Grises 4.0” | 5M | Young Fatty, Geezy De |
#### Controversias: ¿Cultura traqueta o expresión liberadora?
No todo es celebración. El trap despierta críticas feroces, similar a las que enfrentó el reguetón en sus inicios. Letras explícitas sobre drogas, sexo y violencia han llevado a debates sobre su impacto en la juventud. En X (antes Twitter), usuarios como @Romanosky_PH lo vinculan directamente al narcotráfico: “El reguetón hace parte de la cultura traqueta, financiado por el lavado de divisas mafiosas”. El presidente Gustavo Petro, en un tuit de octubre de 2025, cuestionó: “¿La cultura juvenil de Colombia apuesta a la narcoanticultura o al arte liberador?”. En Medellín, donde la violencia dejó 81.166 homicidios entre 1995 y 2005, el trap revive temores de glorificar el “bandidaje”, como advierte @maticrisis: “Una generación que quiere vivir lo que escucha y no sabe separar canción de realidad”.
Sin embargo, artistas como Tury defienden su autenticidad: “Hago música desde el barrio y para el barrio”. Eventos como Nación Hip Hop 2025, organizado por ONErpm y SAYCO, impulsan formación en derechos de autor para artistas de trap y reguetón, conectándolos con redes globales. Y en la Semana de la Juventud, el trap no solo baila: talleres de salud mental y empleo lo integran a un discurso de empoderamiento.
#### El futuro: Fusión y proyección global
En 2025, playlists como “Top 50 Trap Latino Noviembre” en Spotify acumulan miles de saves, con Tury y Kris R liderando. Colaboraciones como “Aceite de Coco” de Blessd con Ryan Castro, De La Ghetto y Hades 66 marcan el inicio de un año explosivo. Mientras, el reguetón no muere: se fusiona, como en *Trinidad Bendita* de Blessd, nominado a Premios Juventud 2025.
Medellín, cuna de reguetoneros como Karol G, ahora exporta traperos que viajan con amigos de infancia, cumpliendo sueños imposibles, como dice Tury. El trap no reemplaza al reguetón; lo actualiza. En los parches, los beats pesados suenan como un pulso vital: fresco, controvertido y, sobre todo, joven. ¿Envejeció el reguetón? Tal vez. Pero en Medellín, la música siempre renace de la calle.
*Por [Tu Nombre], corresponsal cultural en Medellín. Con reportaje de campo en Pedregal y análisis de datos de Spotify y Billboard.*
