Medellín, 6 de enero de 2026 – Hace seis meses, en junio de 2025, la Fundación Aguapaneleros Medellín se vio obligada a suspender temporalmente sus recorridos nocturnos durante dos semanas debido a una grave crisis financiera. La organización, que desde 1991 reparte aguapanela caliente y pan los jueves por la noche a personas en situación de calle en sectores como la Avenida de Greiff, la Plaza Minorista y el antiguo Bronx, logró superar aquel momento crítico gracias al apoyo ciudadano, pero aún arrastra dificultades económicas que ponen en riesgo su continuidad.
César Leguizamón, uno de los integrantes de la fundación, explicó que en aquella emergencia lanzaron una “vaca” virtual con la meta de recaudar 30 millones de pesos. Aunque la solidaridad de los medellinenses permitió reunir poco más de 13 millones, la organización todavía enfrenta vacíos financieros importantes. “Seguimos buscando recursos para cubrir deudas y gastos fijos”, señaló Leguizamón.
Los principales rubros que generan el déficit son la deuda pendiente con el hogar que acoge a las personas que ingresan al programa Salvando una vida –iniciativa que busca ofrecer nuevos comienzos a habitantes de calle– y el alto costo del arriendo de la sede actual. La fundación evalúa cambiar de ubicación en busca de un lugar con canon más bajo o algún acuerdo que les permita reducir este gasto estructural.
A pesar de las “vacas flacas”, los Aguapaneleros no han vuelto a detener sus recorridos semanales. Cada jueves, cerca de 40 voluntarios salen a las calles para entregar el tradicional refrigerio, siempre contando con los alimentos necesarios para la jornada. “Nunca hemos faltado a esa cita con la gente que más lo necesita”, enfatizó Leguizamón.
Además de la distribución semanal de aguapanela y pan, la fundación realiza entre tres y cuatro veces al año eventos especiales como Desayunando como un rey, La fiesta de la calle y Amanecer –este último dirigido especialmente a niños en situación de vulnerabilidad–, en los que ofrecen no solo alimento, sino también conversación, afecto y momentos de alegría.
La organización hace un nuevo llamado a la ciudadanía y al sector privado para que apoyen su labor. Las donaciones pueden realizarse a través de los canales habituales de la fundación, como transferencias bancarias o contribuciones en especie (alimentos no perecederos, elementos de aseo o recursos para los programas). “Cada peso cuenta y nos permite seguir llevando un poco de calor a quienes viven en la calle”, concluyó Leguizamón.
En una ciudad que aún enfrenta desafíos sociales profundos, iniciativas como Aguapaneleros Medellín representan un ejemplo de solidaridad persistente, demostrando que, incluso en medio de la adversidad, es posible mantener viva la ayuda a los más vulnerables.

