El caso de Emanuela Orlandi, la adolescente vaticana desaparecida en 1983, da un nuevo giro con la investigación a Laura Casagrande, su amiga de infancia y posible última testigo ocular, por presuntamente mentir a los fiscales sobre llamadas anónimas post-desaparición. Casagrande, ahora de 57 años, recordó vagamente un contacto exigiendo la liberación de Mehmet Ali Ağca, el atacante del Papa Juan Pablo II, pero su testimonio se cuestiona en la reapertura de 2023. Este desarrollo revive teorías de secuestro mafioso, terrorista o vaticano tras 42 años sin resolución.
Antecedentes de la Desaparición
Emanuela Orlandi, de 15 años e hija de un empleado vaticano, vanished el 22 de junio de 1983 en Roma tras una clase de flauta en la escuela Tommaso Ludovico da Victoria. Llevaba braces y un folder de Avon; testigos la vieron hablando con un hombre en una BMW verde. Días después, llamadas anónimas ligaron su secuestro a Ağca, preso por el atentado papal de 1981, demandando su intercambio, pero nunca se concretó.
Nuevo Giro Investigativo
Casagrande, excompañera de clase, fue clave en la reapertura ordenada por el Vaticano en 2023 tras presión de Pietro Orlandi, hermano de Emanuela. Su relato de una llamada medioriental exigiendo contacto con el cardenal Casaroli se contradice con evidencias; fiscales la interrogan por obstrucción. Esto cuestiona testigos iniciales poco fiables, alimentando dudas sobre encubrimientos.
Teorías Persistentes
-
Terrorista: Liga a la Lobo Gris turca vía Ağca y el Tercer Secreto de Fátima.
-
Mafiosa: Banda della Magliana y Enrico De Pedis (enterrado en Sant’Apollinare) por deudas con arzobispo Marcinkus en lavado.
-
Vaticana: Abusos internos o “favor” eclesiástico, según exorcista Amorth; tumba de De Pedis excavada en 2012 sin hallazgos.
Pietro Orlandi persigue respuestas pese a silencios vaticanos bajo Francisco y León XIV.

