Teherán / Washington – 18 de enero de 2026. En un reportaje que captura el pulso de una nación al borde del abismo, el canal Al Jazeera English presenta “Iran: The Regime’s Last Stand?”, un documental de 42 minutos que explora las fisuras internas del régimen islámico tras la misteriosa muerte del presidente Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero en mayo de 2024, y las crecientes protestas que han erosionado su legitimidad. Transmitido el 17 de enero de 2026, el video –dirigido por el periodista investigativo Mehdi Hasan y producido en colaboración con exiliados iraníes– combina testimonios en primera persona, imágenes de archivo de la Revolución de 1979 y análisis de expertos para argumentar que el ayatolá Ali Jamenei, de 86 años y en declive de salud, podría estar presidiendo los últimos días de la República Islámica. Con Irán enfrentando sanciones estadounidenses renovadas bajo la administración Trump y tensiones nucleares en ebullición, este documental llega en un momento de máxima incertidumbre, donde la oposición interna y externa se moviliza para un posible colapso.
El reportaje abre con escenas impactantes de las calles de Teherán durante la “Revolución de la Mujer, la Vida, la Libertad” de 2022-2023, desencadenada por la muerte en custodia de Mahsa Amini, una joven kurda de 22 años arrestada por la policía de la moralidad por llevar mal el hijab. Imágenes granuladas de teléfonos móviles muestran multitudes coreando “Mujer, vida, libertad” mientras enfrentan gases lacrimógenos y balas de goma. Hasan, narrando en off, contextualiza: “Lo que comenzó como un luto por una chica de 22 años se convirtió en un rugido nacional contra 45 años de teocracia opresiva”. Según Amnistía Internacional, citada en el video, al menos 551 manifestantes fueron asesinados, incluyendo 68 niños, y más de 22.000 arrestados, muchos sometidos a torturas sistemáticas.
La narrativa avanza cronológicamente, remontándose a la fundación del régimen en 1979. Archivos en blanco y negro reviven el derrocamiento del Shah Mohammad Reza Pahlavi, con multitudes exultantes ondeando retratos del ayatolá Ruhollah Jomeini, quien prometió justicia islámica y fin a la corrupción monárquica. Expertos como el historiador Abbas Milani, de la Universidad de Stanford, explican en entrevista cómo el régimen inicial ganó apoyo popular al nacionalizar el petróleo y expulsar asesores estadounidenses, pero rápidamente viró hacia la represión: la purga de izquierdistas y liberales en 1980, la guerra con Irak (1980-1988) que dejó 500.000 muertos iraníes, y la exportación de la revolución vía proxies como Hezbolá y Hamás.
Un segmento pivotal se centra en la muerte de Raisi, apodado “el carnicero de Teherán” por su rol en las ejecuciones masivas de 1988, donde miles de disidentes fueron ahorcados en prisiones. El video reconstruye el accidente en la región montañosa de Azerbaiyán iraní: un helicóptero Bell 212 soviético se estrella en niebla densa, matando a Raisi, el ministro de Exteriores Hossein Amir-Abdollahian y otros altos funcionarios. Aunque el régimen lo atribuye al clima, especulaciones –incluyendo sabotaje por parte de facciones rivales o inteligencia israelí– inundan el reportaje. Milani opina: “Raisi era el delfín de Jamenei; su muerte acelera la sucesión caótica, exponiendo grietas en la Guardia Revolucionaria”.
El documental dedica una tercera parte a las voces de la resistencia. Entrevistas clandestinas con activistas dentro de Irán, filmadas con cámaras ocultas, revelan el costo humano: una maestra de Isfahán, cuya hija fue violada en prisión por negarse al hijab, susurra: “No tememos morir; tememos vivir así”. En el exilio, figuras como la Nobel de la Paz Shirin Ebadi, desde Londres, aboga por una transición secular: “El régimen ha fallado en todo: economía, derechos, dignidad”. El video destaca divisiones en la oposición: monárquicos leales a Reza Pahlavi chocan con republicanos y izquierdistas, pero un consenso emerge en el rechazo al “velayat-e faqih” (gobierno del jurista islámico).
Económicamente, el reportaje pinta un panorama desolador. Sanciones post-acuerdo nuclear de 2015 han contraído el PIB en un 7% anual, con inflación al 40% y desempleo juvenil del 25%. Imágenes de mercados vacíos en Mashhad contrastan con el lujo de los clérigos en Qom. El general retirado de la Guardia Revolucionaria, Hossein Taeb, en un testimonio filtrado, acusa a la élite de corrupción: “Roban miles de millones mientras el pueblo come pan mohoso”. El programa nuclear, con uranio enriquecido al 60% –cerca del umbral armamentístico–, es presentado como un “suicidio lento”: provoca aislamiento internacional y justifica más represión.
En el cierre, Hasan entrevista a analistas geopolíticos sobre el rol de potencias externas. Con el despliegue estadounidense del USS Abraham Lincoln en el Golfo, Trump ha advertido: “Irán elegirá: paz o polvo”. Israel, tras ataques en Siria, se dice listo para “cortar la cabeza de la serpiente”. Sin embargo, el video advierte contra intervenciones: “Bombas no derrocaron a Saddam; empoderaron a extremistas”. En su lugar, propone apoyo a la sociedad civil iraní, que, según encuestas internas citadas, muestra que el 80% rechaza el régimen.
“Last Stand?” no es solo un epitafio prematuro; es un llamado a la acción global, urgiendo a reconocer que la revolución de 1979 ha mutado en una tiranía que devora a su pueblo. Mientras Jamenei, aislado en su búnker, enfrenta rumores de cáncer terminal, las calles de Irán susurran cambio. ¿Caerá el régimen por implosión interna, o requerirá un catalizador externo? Al Jazeera deja la pregunta abierta, pero las imágenes finales –jóvenes quemando turbantes clericales bajo la luz de la luna– sugieren que el fin, inexorable, se acerca.


