Bogotá, 2 de diciembre de 2025 – Exactamente 39 años después de que la capital colombiana se paralizara por el sonido de disparos en un concurrido restaurante italiano, Netflix estrena este jueves 4 de diciembre ‘Estado de fuga 1986’, una miniserie de true crime que ficcionaliza la infame masacre de Pozzetto desde una perspectiva inédita: la de una extraña amistad entre un veterano de guerra desquiciado y un joven aspirante a escritor. Protagonizada por Andrés Parra en el rol del enigmático Jeremías Salgado –alter ego del asesino real Campo Elías Delgado–, la producción dirigida por Carlos Moreno y Claudia Pedraza promete no solo recrear el horror, sino indagar en la pregunta que ha perseguido a generaciones: ¿el mal nace o se hace?
El tráiler oficial, revelado el 18 de noviembre por la plataforma, ya acumula millones de vistas y ha desatado un torbellino en redes sociales, donde usuarios reviven el trauma colectivo con hashtags como #Pozzetto y #EstadoDeFuga. “Bogotá no olvida”, tuiteó el medio Las2Orillas, recordando que el 4 de diciembre de 1986, Campo Elías Delgado, un profesor de inglés de 52 años y excombatiente en Vietnam, irrumpió en el restaurante Pozzetto –ubicado en la calle 57 con carrera 13, en el exclusivo barrio Chapinero– y abrió fuego contra comensales desprevenidos, dejando un saldo de 29 muertos y 15 heridos. Pero la carnicería no comenzó allí: horas antes, Delgado había asesinado a su madre en su apartamento, incinerándola con alcohol y periódicos, y a una alumna de 15 años junto a su madre durante una clase particular, además de seis vecinos que respondieron a su falsa alarma de incendio.
La serie, producida por AG Studios y con un incentivo fiscal del 35% vía el Certificado de Inversión Audiovisual (CINA) del gobierno colombiano, se distancia deliberadamente de reconstrucciones documentales como el libro ‘Satanás’ (2002) del escritor Mario Mendoza –quien conoció a Delgado en la Universidad Javeriana y supervisó los guiones– o la película homónima de 2007 dirigida por Andrés Baiz. En cambio, opta por una narrativa introspectiva: Camilo León (José Restrepo), un estudiante de literatura fascinado por la figura culta y misteriosa de Jeremías (Parra), forja una relación mentor-alumno que se torna oscura y destructiva. “La fascinación por el mal puede quebrantar la razón”, advierte la sinopsis oficial de Netflix, donde el restaurante ficticio ‘San Marzino’ sirve de telón para la masacre.
“No es una recreación fría de los hechos, sino una exploración del mundo íntimo de un hombre roto por la guerra y el resentimiento”, explica la guionista Ana María Parra –conocida por ‘Escupiré sobre sus tumbas’ (2024) y ‘Los Billis’ (2023)– en un panel reciente en Bogotá. Bajo la supervisión de Mendoza, quien conversó con Delgado horas antes de la tragedia y lo inmortalizó como un intelectual atormentado en su novela, Parra ficcionalizó el “hacia atrás”: “¿Por qué un hombre ordenado, poliglota y solitario como él –que culpaba a su madre de su aislamiento– cruzó el umbral de la violencia?”, se pregunta la creativa. “Pusimos a Jeremías en sitios donde nunca lo habíamos visto, interactuando con un chico que quiere ser escritor. Esa amistad extraña es lo novedoso: alimenta sus fantasías más terribles en ambos”.
Andrés Parra, galardonado con un India Catalina por ‘El patrón del mal’ y nominado al Emmy por ‘Bolívar’, enfrenta su rol más perturbador hasta la fecha. “Es la primera vez que abordo un personaje de este calibre, tan complejo y relativo. Jeremías no es un monstruo unidimensional; es un veterano con PTSD de Vietnam, un profesor que recita Shakespeare mientras su mente se desmorona”, confesó el actor en una entrevista con Infobae. Junto a él, Restrepo –revelación en ‘La primera vez’– encarna a Camilo como un espejo de la curiosidad fatal, mientras Carolina Gómez da vida a Indira Quinchía, una investigadora obsesionada con reconstruir el rompecabezas del crimen. El elenco se completa con veteranos como Jorge Enrique Abello (‘Yo soy Betty, la fea’), Consuelo Luzardo, Marcela Benjumea y César Mora, capturando la Bogotá de los 80: una ciudad asediada por el narcotráfico, la paranoia urbana y el eco de la violencia estatal.
La producción, con seis episodios de unos 45 minutos cada uno, rodó en locaciones bogotanas que evocan la decadencia de la época: calles empedradas bajo lluvia perpetua, apartamentos claustrofóbicos y el bullicio de un restaurante que, en la realidad, cerró por años tras la tragedia antes de reabrir en otro sitio. El showrunner Rodrigo Guerrero –productor de ‘Satanás’– y los directores Moreno (‘La wacha’) y Pedraza enfatizan el realismo psicológico: secuencias en VistaVision para los flashbacks de Vietnam, banda sonora con rock gótico y tango que subraya la alienación de Delgado, y un enfoque en el “estado de fuga” –término psiquiátrico para episodios disociativos– que humaniza sin justificar al perpetrador.
En X (antes Twitter), la anticipación es palpable. “Estado de fuga 1986 revive un trauma que Colombia archivó, pero ¿estamos listos para mirarlo de frente?”, posteó Radiónica, citando el consenso crítico: una serie “violenta, psicológica y de suspenso insostenible” que eleva el true crime colombiano al nivel de ‘Narcos’ o ‘El cartel de los sapos’. Otros, como el usuario @demoledor_net, comparten el tráiler oficial: “Una amistad que se convierte en pesadilla. Parra está brutal”. Sin embargo, no faltan voces críticas: “Netflix da voz al asesino otra vez, ¿dónde quedan las víctimas?”, cuestiona un hilo viral sobre el equilibrio ético en adaptaciones de masacres reales.
‘Estado de fuga 1986’ llega en un momento oportuno para Netflix en Latinoamérica, tras éxitos como ‘Griselda’ y con 10 producciones colombianas anunciadas para 2026, incluyendo secuelas de ‘Susana y Elvira’. Mendoza, quien participará en el Hay Festival 2026 discutiendo la serie con Parra, la ve como “un espejo incómodo: Colombia prefiere olvidar Pozzetto, pero el mal no es ajeno; es nuestro”. Con un presupuesto estimado en millones de dólares –impulsado por el boom del streaming–, la miniserie no solo busca audiencias globales, sino sanar heridas: dedica créditos finales a las víctimas y sus familias, que aún buscan justicia en un país marcado por la impunidad.
Mientras Bogotá se prepara para otro 4 de diciembre, ‘Estado de fuga 1986’ no promete respuestas fáciles, sino un viaje al abismo de la mente humana. ¿Verá Colombia su propio Vietnam en la pantalla? El jueves, la plataforma lo dirá.
