Medellín, 6 de enero de 2026 – La tala masiva de más de 1.000 árboles en un predio privado del sector La Asomadera Nro. 2, al oriente de Medellín y cercano a la vía Las Palmas, generó alarma entre los vecinos durante las últimas semanas. La intervención, visible desde varios puntos de esta zona de ladera, levantó preocupaciones por la pérdida de cobertura vegetal en un área reconocida por su valor ecológico para la ciudad.
Ante las quejas ciudadanas, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, autoridad ambiental competente en el territorio, activó su Unidad de Reacción Ambiental y realizó una visita de inspección al predio ubicado en la carrera 32 con calle 18C del barrio La Asomadera Nro. 2.
Durante la verificación, los técnicos confirmaron que la tala y limpieza del terreno se están llevando a cabo en un espacio verde privado incluido dentro del polígono del Plan Parcial de La Asomadera. Allí encontraron personal de la constructora Tierra Grata & Co realizando las labores de poda y remoción de árboles.
Según la entidad ambiental, la intervención cuenta con la autorización correspondiente emitida previamente, por lo que no se configuró ninguna infracción en el momento de la inspección. Sin embargo, la autoridad recordó que todo permiso de este tipo incluye obligaciones estrictas de compensación ambiental para mitigar el impacto en el ecosistema.
Aunque no se detallaron públicamente las medidas específicas de compensación para este caso particular, el Área Metropolitana indicó que la constructora deberá cumplir con las exigencias establecidas en la resolución de autorización, que usualmente incluyen la siembra de un número superior de árboles nativos en zonas prioritarias de restauración, el mantenimiento de estos durante varios años y, en algunos casos, aportes económicos al fondo ambiental regional.
Vecinos del sector manifestaron que, aunque comprenden la necesidad de desarrollo urbanístico en el marco de planes parciales aprobados, les preocupa el impacto inmediato en la calidad del aire, la estabilidad de las laderas y la biodiversidad local. “Es una zona verde que nos ayudaba a respirar mejor y a controlar las temperaturas; ahora vemos solo tierra pelada”, comentó uno de los residentes que prefirió mantener su identidad en reserva.
Organizaciones ambientales consultadas recordaron que Medellín y su área metropolitana han perdido miles de hectáreas de cobertura vegetal en las últimas décadas debido a la expansión urbana, y enfatizaron la importancia de que las compensaciones sean efectivas y verificables. “No basta con autorizar la tala; hay que garantizar que la reposición sea real y en sitios donde realmente se necesite recuperar ecosistemas”, señaló un vocero de una ONG local.
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá anunció que continuará vigilando el cumplimiento de las obligaciones ambientales por parte de la constructora Tierra Grata & Co, y que cualquier incumplimiento podría derivar en sanciones que van desde multas hasta la suspensión de las obras.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa el delicado equilibrio entre el desarrollo urbanístico y la preservación ambiental en una ciudad que busca consolidarse como ecociudad, pero que sigue enfrentando presiones por el crecimiento en zonas de ladera y corredores ecológicos como el de Las Palmas.

